Coge un muelle. Sí, un muelle de esos que tienes por casa. Tira de él. Tira un poco más, seguro que aguanta. Descarga toda tu rabia en él. No importa cuánto tires, crees que resistirá. Con todas tus fuerzas, tira hasta que desahogues toda la furia; hasta que hayas calmado cada una de tus inseguridades. ¡Mierda! Parece que has utilizado demasiada fuerza y el muelle se ha deformado, ha quedado un poco amorfo. Bueno; sigue valiendo para lo que necesitas. Continúa el juego. Sigues tirando, parece que te vas calmando poco a poco. Pero es que, tienes tanta rabia… hay algo que te incita a seguir tirando del muelle. Y el muelle no se queja, tan solo soporta la fuerza, la rabia, el dolor. Hasta que se rompe. Y cuando ya está roto, no hay manera de pegarlo. Un muelle no te dirá que le duele, pero se rompe si le exiges demasiado. Podríamos decir que tiene sentimientos, que se ha roto y que el juego, ha terminado.
viernes, 16 de diciembre de 2011
Todos somos muelles.
Coge un muelle. Sí, un muelle de esos que tienes por casa. Tira de él. Tira un poco más, seguro que aguanta. Descarga toda tu rabia en él. No importa cuánto tires, crees que resistirá. Con todas tus fuerzas, tira hasta que desahogues toda la furia; hasta que hayas calmado cada una de tus inseguridades. ¡Mierda! Parece que has utilizado demasiada fuerza y el muelle se ha deformado, ha quedado un poco amorfo. Bueno; sigue valiendo para lo que necesitas. Continúa el juego. Sigues tirando, parece que te vas calmando poco a poco. Pero es que, tienes tanta rabia… hay algo que te incita a seguir tirando del muelle. Y el muelle no se queja, tan solo soporta la fuerza, la rabia, el dolor. Hasta que se rompe. Y cuando ya está roto, no hay manera de pegarlo. Un muelle no te dirá que le duele, pero se rompe si le exiges demasiado. Podríamos decir que tiene sentimientos, que se ha roto y que el juego, ha terminado.
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